Construir una cultura que apoye la participación significativa de la juventud
| El Movimiento Guía y Guía Scout debe ser un “espacio valiente” para todas sus integrantes. Es decir, un entorno seguro y de apoyo en el que todas se sientan seguras para salir de su zona de confort y desafiarse a sí mismas para aprender, crecer y tomar la iniciativa. |
Este espacio valiente es la base de una cultura que fomenta la participación significativa de la juventud. Para esto, el espacio debe ser:
- Seguro: donde todas son valoradas, respetadas y está libre de violencia, discriminación y daño.
- Inclusivo: donde todas puede participar de forma significativa y se sientan parte del espacio en igualdad de condiciones.
- Empoderante: donde todas tienen confianza en sí mismas.
Para construir en un espacio valiente y tener una cultura que apoye la participación de las jóvenes, necesitamos:
- Que las adultas valoren y respeten las perspectivas, opiniones y decisiones de las jóvenes, adoptando comportamientos y actitudes positivas hacia las jóvenes que toman decisiones, tratándolas como sus iguales.
- Un entorno flexible y amigable para las jóvenes construido a través de políticas, planificación y recursos financieros, todo ello basado en las experiencias y realidades de las jóvenes.
- Que las adultas y las jóvenes comprendan bien lo que es la participación significativa y dispongan de las capacidades y los recursos necesarios para apoyarlas eficazmente.
- Apoyar y formar a las jóvenes cuando sea necesario para que puedan tomar decisiones con conocimiento de causa.
- Que las jóvenes tengan oportunidades continuas a distintos niveles para participar de forma significativa, tomar decisiones y moldear sus caminos.
- Un espacio seguro para experimentar, equivocarse y aprender, en el que se fomenta el intercambio de conocimientos y experiencias.
¿Qué es una cultura que no apoya la participación significativa de la juventud?En nuestro mundo, hay muchos prejuicios que presentan a las jóvenes como un "grupo", que puede ser menos valioso y menos merecedor de poder que las adultas. Esta creencia de que las adultas saben más o toman mejores decisiones que las jóvenes conduce a comentarios o acciones de las adultas que perjudican a las jóvenes y su potencial. Esto se describe como "adultismo". El adultismo impide que muchas jóvenes puedan participar de forma significativa y perjudica la base de un espacio valiente. ¿Cómo suena el adultismo? "¡Ah ella es estupenda, para lo joven que es!" "Eres demasiado joven, lo entenderás cuando seas mayor". "Las jóvenes son el futuro.” "Las niñas deben ser vistas y no oídas". "Ella es demasiado joven para tener suficiente experiencia". ¿Cómo se ve el adultismo?
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Reflexiona y desafíate a ti misma:
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Para que las niñas y las jóvenes puedan realmente tomar decisiones y participar de forma significativa, las adultas tienen que estar dispuestas a dar un paso atrás, asumir diferentes papeles y compartir el poder.
La cultura que queremos crear se basa en el liderazgo intergeneracional y el poder compartido. Por "liderazgo intergeneracional" entendemos que las generaciones de más edad y las más jóvenes trabajen juntas para lograr un cambio positivo en sus propias vidas y en las de los demás. Para que el liderazgo intergeneracional tenga éxito, hay que crear un espacio para que todas puedan ejercer el liderazgo, independientemente de su edad. Esto significa que:
- Las jóvenes tienen un sitio en la mesa: ocupan puestos de liderazgo, tienen un auténtico poder de decisión en el que utilizan sus conocimientos y experiencia, y disfrutan de esta experiencia.
- Las adultas aportan sus conocimientos y experiencia, compartiéndolos de forma que favorezcan el crecimiento de todas.
Todas tenemos un papel que desempeñar en la creación de esta cultura: las niñas, jóvenes y adultas por igual. En el Movimiento Guía, nuestra visión de ser dirigida por niñas y jóvenes muestra un compromiso con la creación de esta cultura. El reto es asegurar que cambiemos la cultura actual para que esto suceda. Para que la participación tenga lugar, necesitamos construir una cultura en todo el Movimiento, a nivel local, nacional y mundial, que la apoye. Aprovechando los conocimientos, recursos y perspectivas de las distintas generaciones, podemos empoderarnos e inspirarnos mutuamente.

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